LOS VENDEDORES DE HUMO Parte I

NIPPUR GALASH

 

En una lejana república, que alguna vez fue llamada el Oasis de Paz, se produjo una gran rebelión de sus habitantes contra los privilegios e injusticia. Sin embargo, las fuerzas del mal, aprovechando la dispersión de las fuerzas que suponían representaban el bien, recuperaron su cuestionado poder y empezaron a utilizar una sutil arma que empezó a modificar las emociones y las ideas de la población, logrando que el mal se asuma como bien e incluso que algunos de los luchadores del bien se hayan pasado al lado de las fuerzas oscuras…

 

LOS VENDEDORES DE HUMO

Hoy presentamos…

 

COCINANDO EL PAIS

(primera parte)

 

Ese día en la tarde, yo venía de regreso a mi casa después de haber revisado unos cálifonts en unos de esos lujosos departamentos, allá arriba en Vitacura, cuando se me acerca un hombre de ojos medios claros, medio frentón con cada de árabe. Me pareció cara conocida. Debo haberlo visto algunas veces en las noticias. También parece que fue alcalde alguna vez y el Kramer le hizo una imitación que le dio mucha risa a mi esposa. Después me acordé que tenía una hermana que fue diputada y ministra de don Piñera.

-Buen día- me saludo, dándome la mano.

-Buen día -le dije medio sorprendido –. No recuerdo algún trabajo en su departamento. Disculpe mi memoria.

-No se preocupe. No se trata de eso. Quiero invitarlo a una conversación muy entretenida y muy importante.

- ¡Pucha! No tengo mucho tiempo. Ahora me voy a casa. Vivo al final de Puente Alto.

-Tranquilo. Le va a gustar y después le financio un taxi o llamamos a un Uber.

-Pero le va a salir muy caro.

- ¡Chile lo justifica! -dijo sacando pecho.

- ¡Veamos de qué se trata! -le dije. ¿Dónde es?

-Aquí arriba. En mi departamento.

- ¿Seguro que no es una broma? ¿No se trata de esas cámaras secretas que ponen los gringos para reírse de la gente? No quiero aparecer metido en algún lío y después me muestren en las noticias y repitan mil veces las imágenes con mi detención.

-Esto es serio. Conversaremos con gente muy importante.

-Probemos. Pero no voy a firmar ninguna cosa.

-No se asuste. No hay ninguna trampa. Solo su libre opinión…

Y llegamos a su departamento.

-Aquí no veo a nadie -le dije cuando entramos al living, muy bonito y lleno de cuadros. Ahí me di cuenta que el hombre era un personaje importante.

-Pasemos a la cocina. Usted sabe que alrededor de la cocina o de la parrilla se conversan mejor los temas. Y es más entretenido.

Entré después de él. Era una pieza bien grande. Había varias personas sentadas alrededor de una mesa. Otras bebían una taza de café sentadas en un sofá. Mujeres y hombres vestidos muy elegantes. Dos hombres vestidos de mozos, con cara de aburridos, estaban parados en una de las esquinas de la cocina.

-Misión cumplida. Traje un chileno de a pie, que trabaja y vive en una comuna popular. Él nos puede dar su opinión desde abajo.

-¡Momento! -le dije- Yo no soy de los de abajo. Soy del albo campeón. De los tiempos del Chamaco Valdés y del Chino Caszely, cuando nos robaron la Libertadores los de Independiente. Fui con los cabros del barrio a todos esos partidos.

Todos los asistentes se rieron.

-Buena la talla –dijo una señora que parece que era una de las actuales ministras, porque me pareció haberla visto en la tele hablando del medio ambiente.

-Podría decirnos su nombre y a qué se dedica -dijo un señor muy serio.

-Me llamo Jesús Moya Moya. Mi madre fue a una fiesta, bailó toda la noche con un tipo. Ella, casi una niña, se enamoró y le dio la prueba de amor. Después el muy canalla, desapareció, nunca supo su nombre. Cuando ella me dio a luz, mi abuela dijo “sepa Moya quién es el padre” y mi madre le dijo que yo llevaría ese apellido. Mi abuelo, muy enojado, dijo “¿y quien se hará cargo?”. Mi abuela le dijo “sepa Moya”. Mi madre afligida, le dice “entonces será Moya Moya” Mi bisabuela que aún vivía, dijo que había que encomendarme al niño Jesús para que me protegiera, por eso llevo ese nombre.

-¿A qué se dedica señor Moya Moya? -me preguntó otro de los señores elegantes.

-Soy Carpintero de primera. Soldador calificado con estudios en INFOCAP y, además, Gasfíter Instalador autorizado por la SEC.

-Buen Curriculum -dijo otra señora, que se parecía mucho a esa ministra que tiene el pelo medio canoso.   

-Bien- dijo el hombre que me invitó -. Don Jesús tiene poco tiempo. Vamos al grano, dijo el pollo. ¿Para usted cuál es el principal problema que hoy vive Chile?

-¡Clarito! ¡La Corrupción es el más importante!

-¿No es la seguridad?-dijo otro hombre sin corbata y de barba, que también parece que era ministro.

-La seguridad viene después. Como va estar seguro en un país donde los corruptos van ganando por goleada. Yo juego en un club de fútbol amateur los fines de semana. El presidente y el tesorero nunca rendían cuenta de las platas. Un día el utilero estaba llevándose algo de la sede. Me dijo, “si los de arriba roban, ¿porque yo tengo que ser honrado? Yo que le he dedicado mi vida al club”.

-Ahí me cayó la teja. Tenía razón. Si los que están para dirigir el país, hacer justicia y las leyes, se están corrompiendo, los que pagamos el pasaje, pagamos nuestros impuestos y somo ciudadanos honestos, no podemos sentirnos seguros. ¿En quién vamos a confiar? Imagínese curas pedófilos, abogados relacionados con el narcotráfico, ese señor que dijo que podía quemarse la oficina de impuestos Internos, esos 50 empresarios con facturas. Chile tiene una teta tan llena de leche que todo el que puede, quiere mamarla. Perdonen la comparación…

-¡Pero las pandillas, el narcotráfico, los portonazos! ¿no le parecen un tema relevante? -me interrumpió un señor con cara de empresario, que parece que no le gustó lo que yo decía..

-Pero eso es un chiste comparado con el saqueo que han hecho a las platas de todos los chilenos. Mi hijo que está en la Enseñanza Media, hizo un trabajo de investigación para la clase de historia. Me mostró todos los casos que ustedes ya deben conocer. Son miles de miles de miles de millones de pesos. El paco gate, el milico gate, la alcaldesa de los peluches, el alcalde las Condes, el de Algarrobo, la señora Oliva, la señorita Polizzi, la conspiración de los empresarios para jodernos con el precio de los pollos, el papel confort, los medicamentos, los famosos convenios, en fin…

-Bien, bien eso no se puede negar -dijo otro que parecía ministro –. Hablemos de la previsión. ¿Usted optaría por una AFP Estatal? ¿Qué piensa de ese seis por ciento que está debatiéndose para mejorar las pensiones?   

Estaba por responderle, cuando ingresó a la cocina un nuevo señor de traje muy elegante y peinado a la gomina.

Aproveché la interrupción para pedirle al mozo un café y un sándwich de jamón-queso.

- ¿Y bien? ¡Recuerde que es su platita! -insistió el que parecía ministro.

 

(Esta historia continua)