LOS VENDEDORES DE HUMO: ¡TODOS ESOS BENDITOS AUDIOS!

NIPPUR GALASH

 

En una lejana república, que alguna vez fue llamada el Oasis de Paz, se produjo una gran rebelión de sus habitantes contra los privilegios e injusticia. Sin embargo, las fuerzas del mal, aprovechando la dispersión de las fuerzas que suponían representaban el bien, recuperaron su cuestionado poder y empezaron a utilizar una sutil arma que empezó a modificar las emociones y las ideas de la población, logrando que el mal se asuma como bien e incluso que algunos de los luchadores del bien se hayan pasado al lado de las fuerzas oscuras…

 

LOS VENDEDORES DE HUMO

Hoy presentamos…

¡TODOS ESOS BENDITOS AUDIOS!

 

Cuando la mujer y su hija llegaron a la puerta de su hogar, cada una con una bolsa repleta de verduras, se encontraron con un hombre vestido de traje negro, un automóvil con logotipo de la PDI y una pareja de detectives junto al vehículo.

-Señora, buenos días. ¿Vive acá don Juan Moya Moya?

-Si. Señor. ¿Para qué será?

-Es un procedimiento de rutina.

-Bien. Le avisaré.

La mujer y la hija cruzaron el pequeño jardín e ingresaron a la casa.

-¡Jesús! Te busca un señor, viene con unos policías.

-¿A mí? ¿Para qué será?

-No sé. Dijo que era un procedimiento de rutina.

-¡Que raro! Después que organizamos el comité de seguridad con los vecinos, no hemos tenido robos ni problemas en la población.

Abrió la puerta de la reja de calle y saludó.

-Buenos días, soy Jesús Moya Moya.

-Buenos días señor Moya. ¿Usted no se llama Juan Moya Moya?

-Si. Lo que sucede es que no me gusta usar el Juan. Nunca lo uso, salvo cuando el médico me llama por mi primer nombre o en los trámites, cuando le piden a uno el primer nombre.

-Comprendo. Estamos en un procedimiento de rutina de fiscalía por el caso de Luis Hermosilla. Entiendo que usted ha tenido contacto con él.

-Solo contacto telefónico.

-Precisamente nos interesa. Tenemos orden judicial de incautar su teléfono móvil, y escuchar los audios que dicen relación con este señor…

-¿Mi teléfono celular? Pero si es mi herramienta de trabajo.

-Es una orden judicial. Todas las personas que han tenido contacto con el señor Hermosilla, están de alguna manera relacionada con los delitos por los cuáles hoy se le está investigando. Y debemos descartar a quienes se han vinculado con él, sin saber de sus maniobras ilegales.

-Yo también comprendo, pero no se han identificado. ¿Cómo sé que es el cuento del tío para robarme mi celular?

-Aquí está el correo electrónico, autorizando la incautación del aparato telefónico.

-¿Cómo sé que ellos son de la PDI? Recuerde que han entrado a los ministerios y en uno se han robado computadores, haciéndose pasar por familiares de un ministro.

-¡Muchachos, muestren su credencial al señor Moya!

Los detectives se acercaron y mostraron sus credenciales.

-Bien. ¿Y cómo sé que no son falsas?

-Si quiere llame a este número telefónico y…

-¡No! Me convenció. A este detective, lo conozco. Es hijo del profesor Daniel. ¿Qué tal Julio? Gusto de verlo en acción…

-Hola don Jesús -saludo el aludido tendiéndole la mano -. Tranquilo vecino. Yo sé que usted es buena persona, pero aparece en un contacto con ese señor Hermosilla.

-¿Cómo?

-Un diputado al parecer se asustó con los audios y fue a declarar voluntariamente que él había tomado contacto con un Luis Hermosilla y que le había dado su tarjeta a un señor Moya que necesitaba de sus servicios –interrumpió el que representaba a la fiscalía.

-¡Ah!...Si…Le hice unas reparaciones en su casa y le dije que necesitaba apoyo para mi empresa y que tenía problemas con el Servicio de Impuestos Internos.

-Podemos ingresar a su casa y conversar con más calma.

-¡Bueno!... ¡Mercedes!, ¡hija! ofrezcamos algún vaso de bebida a nuestra policía. Hace mucho calor afuera.

-Gracias, no se moleste.

-No se preocupe, la bebida no está en la lista de las coimas y compartir un vaso de coca cola no es cohecho.

Después de explicar el procedimiento frente a la esposa y la hija, en el pequeño living, el hombre de la fiscalía metió el aparato telefónico en un sobre, salió a la calle y junto a los dos detectives se marcharon. Los vecinos observaban desde sus puertas de calle como se despidió de ellos.

-¿Algún problema, vecino? – le interrogó una anciana que simulaba barrer la vereda.

-Ninguno. Solo preguntaron por usted. Querían saber por qué usted vota por los republicanos y tiene una foto de Pinochet en su dormitorio, a la que prende velitas cada noche.

-¡Hay vecino! ¡Que chistoso es usted! … ¡No me hable de ese…! -la anciana cogió la escoba y cerró la puerta de calle.

En la oficina del fiscal, un hombre en mangas de camisa, con una taza de café en una mano y un par de hojas escritas en la otra, tomó asiento junto a una amplia mesa de trabajo y luego de una carraspera, miró detenidamente a sus dos asistentes.

-Veamos qué hay en estos nuevos audios sobre el señor Hermosilla.

            JMM: “Buen día señor Hermosilla. Un diputado al que le hice unos trabajos, me dio este número telefónico para que lo contactara. Tengo un problemita con Impuestos Internos. ¿Me puede devolver el llamado cuando tenga tiempo?

LH: “Buenas tardes señor Moya. Recién le puedo responder. Si… El diputado me dio su contacto. Encantando de colaborarle. Envíeme siempre audios. No tengo mucho tiempo para escribir. Cuénteme el problema y veamos

JMM. “Buen día. Si. Resulta que yo tenía una empresa constructora. No muy grande. Pero hacíamos buenas pegas y entraba buen billete... Nunca declare en Impuestos Internos mis ganancias. Ahora quiero armar una más grande con mucho capital y no quiere aparecer en una lista de empresarios que han hecho fraude al fisco…No quiero ser el número 56 y que me lleven detenido frente a mi familia. Bien mal lo pasaron cuando me vino a buscar la CNI, en tiempos de Pinocho.

LH: “Esos empresarios no saben trabajar. Son ratones de campo. No se preocupe. Tengo mucha amistad en Impuesto Internos y también en el poder judicial. Tengo amistad con uno de los ministros de la Corte Suprema.  Y la vamos a sacar rápido. Conozco a algunos jefes regionales. Mis contactos son grandes. Saque foto a los documentos que tenga, una foto de su carné por lado y lado y me las manda por WhatsApp. ¿Estamos?

JMM: “Listo. Mi hijo le envió todos los documentos. Yo no le pego mucho a eso. Mi esposa está preocupada porque ella es una de las accionistas de la empresa que vamos a armar. Todo el día reza sus oraciones para que nos vaya bien”.

LH: “Dígale a su esposa que no se preocupe. Yo tengo un amigo obispo que si echa a andar su empresa le puede regalar una misa de inauguración. Aunque el hombre cayó en desgracia…Lo pillaron haciéndole sexo oral a la virgen María, pero no a la verdadera…El hombre se enamoró de una monjita muy hermosa y la contrató como secretaria. Del amor plantónico pasaron al de carne. Un cura celoso, se dio cuenta y los grabó ipso facto, como se dice. El cura quería hacer carrera en el obispado y lo envío a sus superiores. Mi amigo obispo, está tranquilo. Me contó que es amigo del papa, antes de que fuese nombrado. Dice que se conocen de joven en esos seminarios…

JMM: “Buen día. No me ha dicho sus honorarios. El diputado me dijo que usted me iba a pedir unos cuántos palos.” Tengo que saber cuánto y si debe ser todo de un viaje.”

LH: “Su tema ya lo tengo casi listo. Por ahora serían unos 150 palos y de un viaje. Usted sabe, cuándo uno tiene se mansión en la playa, tiene que mantenerla.”

JMM: “Pucha… Solo tengo 100 palos…Pero tengo un amigo que se mueve con la madera que traen del sur, pero no la de esos robos medios truchos... Creo que él me puede prestar lo que falta”.

LH: “Buena noticia. ¿Y podría conseguirme otros 100 palos? Mi hermano es vecino, tiene su mansión de dos pisos y también necesita hacerle un cariñito.”

JMM: “Listo. Dígame cuándo y cómo le hago llegar el monto total. Usted se lo entrega a su hermano.”

LHH: “También estoy listo con lo suyo. Un contacto de Impuesto Internos me dice que usted está limpio. Puede lanzar su empresa. No hay antecedentes de que esté cometiendo algún ilícito. Lo del amigo obispo está conversado

JMM: “¡Qué buena noticia!”.

LHH: “Oiga. Entre sus contactos, cuando, me lleve los doscientos cincuenta palos, me puede llevar otro encargo más personal. Le mandé una foto. Necesito una francesa y una inglesa, con esas medidas. Si no puede que sean unas alternativas, pero auténticas alemanas”. Le mandé la dirección vía WhatsApp con un mapa. El fin de semana estaré en mi mansión. Me confirma si es que llevará lo acordado.”

JMM: “Si. Tengo un amigo que se mueve en esos menesteres. Le llevaremos lo pedido. Serán auténticas, a su medida. El sábado por la mañana, tipo mediodía estaremos por su mansión”.

El fiscal bebió un sorbo de café y luego se acomodó en la silla. Leyó detenidamente lo escrito en el par de hojas y se dirigió a los dos asistentes.

-¿Qué piensan de esto?

-Habría que investigar bien los hechos -dijo el que había requisado el aparato telefónico, el día anterior.  

-Hay que interrogar a ese señor Moya, para que nos explique de que se trata ese favorcito por 250 palos -expresó el otro asistente.

Jesús Moya Moya estaba leyendo el horario en el que el Rey Pelé le correspondía la tercera fecha del torneo de apertura de liga de fútbol senior, su equipo de los días sábados, cuando lo interrumpió su hija.

-Papá, te busca el compañero Espartaco.

Se puso de pie y se encontró con el hombre a boca de jarro. Siempre pensó que era el doble de Kirk Douglas, si no fuese por esa cicatriz que le hizo una bala que rozó su cara en esa noche de protesta cuando el momio de Jarpa sacó a los milicos a la calle.

-Compañero Moya. Vine preocupado, porque el otro día cuando pregunté por usted para que me cotizase unas cerámicas, su jefa, digo la compañera Mercedes, me dijo que no tenía teléfono móvil y que se lo habían requisado por el caso Hermosilla. Me dije, ¡a la puta que tiene buenos contactos!. Cómo ha cambiado el hombre…

-Nada de eso compañero. Fue un enredo que armó un diputado que se asustó por lo de los audios y se fue a declarar solito a la fiscalía.

-Puro alcance de nombre. No todos los Hermosillas son corruptos -dijo Mercedes, trayéndole un vaso de mote con huesillo.

-Para que refresque la lengua – dijo ella sonriendo.

-Gracias, compañera.

-Así fue compañero. Este Hermosilla, es un contador de mucha fama y de muchas amistades, pero siempre limpio. Me revisó mis antecedentes y cómo nunca inicié actividades en Impuestos Internos, no tenía nada que declarar.

-Yo escuché los audios ¿Y los doscientos cincuenta palos? Nunca nos dijiste que habías gastado tanto dinero…A mí todavía me falta pagar el CAE -dijo la hija sorprendida.

-¡Hija querida!, eso tiene explicación.

-También escuché que te pidió que lo ayudaras en sus apetitos sexuales… -insistió la hija.

-¡Los doscientos cincuenta palos!… Eran palos de reja. Tiene una casita en la playa y quería hacer una cerca. Su hermano compró un sitio al lado y también necesitaba esa madera.

-Hablaba de que le llevaras una francesa y una inglesa…

-Natalia, hay llave inglesa y llave francesa. Esas son herramientas- interrumpió el compañero Espartaco- Su padre me las pidió porque se la iba prestar a un amigo que las necesitaba para unas reparaciones de gasfitería.

-Disculpa, pero me asusté cuando vino la PDI -dijo la hija cogiendo la mano de su padre. 

-¡Por la madre zorra, compañero!. ¡Ya lo veía tomando sol a cuadritos y codeándose con los peces gordos! ¡Claro que era más entretenido cuando la íbamos a visitar a esas vacaciones obligadas que le dio Pinocho para que estudiase como pescador artesanal allá en el sur! -río el comandante Espartaco.

-Bien que aprendí…Terminamos creando un sindicato que todavía funciona.

-No todos los Hermosillas somos corruptos ¿usted sabía que mi segundo apellido es Hermosilla? -expresó Mercedes.

-Luís Hermosilla Melillán nos invitó a la playa de Las Cruces. Con su hermano, que también es contador, vamos a darle uso a esos doscientos cincuenta palos y le vamos a dar duro a la inglesa y a la francesa…Compañero Espartaco, no estaría mal que nos acompañara este fin de semana.

 

*****